ChatGPT vs Claude: esto ya no va de inteligencia artificial, va de elegir bando
A ver si a ti también te pasa. ChatGPT vs Claude empieza a recordarme peligrosamente a discutir si eres del Madrid o del Barça. Si eres de los Beatles o Rolling Stones. Si te gusta más Cola Cao o Nesquik o si eres Team Stark o Lannister. Se suponía que la inteligencia artificial iba a hacernos más eficientes y lo primero que hemos hecho ha sido montar dos aficiones.
—Claude escribe mejor.
—ChatGPT hace más cosas.
—Ya no es lo que era.
—No sabes usarlo.
—Claude me entiende mejor.
—Espera al siguiente modelo.
Si lo comparamos con las series de moda, para mí, ChatGPT es Juego de Tronos. No porque sea mejor, sino porque nunca sabes quién va a morir. GPT-4, GPT-4o, o3, GPT-5… Un martes son tus favoritos y el jueves ya forman parte de la historia. Es Ned Stark con servidores. Claude es otra cosa. Claude es un elfo. No tengo pruebas, pero tampoco dudas. Tú le pides: «Hazme diez claims para vender champú». Le das 80 páginas y te dice: «El problema está aquí». Ya ya… pero ¿por qué?
El hecho es que ninguno gana siempre. Hay días en los que Claude escribe algo y pienso: ¡toma! Otros en los que ChatGPT hace en veinte segundos lo que antes me llevaba una mañana. Y otros en los que cualquiera responde una gilipollez monumental y recuerdas que no deberíamos confiarnos tanto.
La realidad es que no estamos viendo productos terminados, sino personajes. Aprenden, pierden cosas, cambian. Hay temporadas brillantes y otras que nos dejan con el morro torcido. Y mientras discutimos sobre uno u oto, entra gente por la puerta: Google, Meta, los modelos chinos, el open source... Algún secundario acabará siendo protagonista y nos preguntaremos cómo trabajábamos antes sin él.
En mi caso, yo soy de ChatGPT. No porque sea mejor que Claude en todo. No lo es. Sino que he visto crecer al personaje: las alucinaciones, los textos de becario de recursos humanos con exceso de café y aquel «en un mundo en constante evolución». Aúpa, qué época.
Después empezó (o mejor dicho, empecé) a entender imágenes, trabajar con archivos y hacer cosas antes imposibles. Dejó de ser una página en la que hacías preguntas. Empezó a ser un sitio donde haces cosas. Google me acostumbró a buscar. ChatGPT me está acostumbrando a construir.
Por eso «¿es Claude mejor que ChatGPT?» está mal formulada. Claude puede escribir mejor ciertos textos. ChatGPT funcionar mejor en ciertos flujos. Otro programará mejor. Preguntar por «la mejor IA» acabará sonando como preguntar por «el mejor programa». ¿Photoshop o Excel? Depende.
Quizá los dos vivan en nuestro escritorio, porque los muertos serán otros: procesos de tres días, horas buscando información, trabajos mecánicos. No ocurrirá de golpe. Un día dejarás de hacer algo. Seis meses después recordarás que antes lo hacías tú. Sin música. Sin dragones. Sin funeral. Muerto.
ChatGPT apareció a finales de 2022. Estamos en 2026 y hablamos de modelos antiguos como los de mi generación hablamos del VHS. Me hacen gracia las sentencias definitivas: «Claude ha ganado», «ChatGPT está muerto». Todavía estamos conociendo el reparto.
Puedes ser Team Claude. Puedes ser Team ChatGPT. Yo, de momento, sigo siendo de ChatGPT. Pero Juego de Tronos me enseñó una cosa: cuando todos discuten sobre quién debe sentarse en el Trono de Hierro, conviene mirar de vez en cuando al otro lado del Muro.